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Mindful eating y el regreso a los básicos

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Enero es el momento perfecto para reconectar con lo esencial: alimentarse de forma consciente, disfrutando cada bocado y redescubriendo los sabores auténticos que nuestro cuerpo realmente necesita.

Después de las celebraciones navideñas, llega enero con su invitación natural al equilibrio. No se trata de restricciones, sino de algo mucho más profundo y transformador: volver a los básicos con plena conciencia. La práctica del mindful eating, o alimentación consciente, se presenta como el aliado perfecto para este momento del año, permitiendo que reconectemos con nuestro cuerpo, redescubramos los sabores más puros y encontremos satisfacción genuina en cada comida.

Qué es el mindful eating y por qué es perfecto para enero

El mindful eating es una práctica derivada del mindfulness que consiste en prestar atención plena al momento de comer, conectando con las sensaciones físicas, las emociones y los pensamientos presentes durante toda la experiencia alimentaria. Según investigaciones recientes, esta técnica busca desarrollar una relación más saludable y equilibrada con la comida.

Diversos estudios científicos han demostrado que la alimentación consciente mejora la regulación emocional de las personas, facilitando la identificación del hambre real frente al hambre emocional. Esta capacidad resulta especialmente valiosa en enero, cuando muchos buscan recuperar el equilibrio tras los excesos navideños caracterizados por comidas copiosas, horarios alterados y alimentos altamente procesados.

De vuelta a lo básico: la belleza de los alimentos simples

En el mes de enero apetece desintoxicar el organismo después de las fiestas, pero no mediante purgas extremas o dietas milagro, sino a través de un regreso consciente a los alimentos básicos. Las frutas frescas, verduras de temporada, cereales integrales, legumbres y proteínas magras preparadas de forma sencilla constituyen el fundamento de una alimentación que respeta y nutre el cuerpo.

Estos alimentos básicos, en su forma menos procesada, conservan intactas sus vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes. Las verduras de hoja verde oscura aportan vitaminas esenciales, las legumbres proporcionan proteínas vegetales de calidad y fibra que regula el tránsito intestinal, mientras que los cereales integrales mantienen estables los niveles de glucosa en sangre gracias a su índice glucémico bajo.

La preparación sencilla —al vapor, a la plancha, horneado o en crudo— permite que el organismo asimile mejor los nutrientes sin la sobrecarga de grasas saturadas, sal o azúcares añadidos que caracterizan los alimentos más procesados. Este enfoque favorece además una digestión más ligera y eficiente, algo que el sistema digestivo agradece tras una época de comidas pesadas.

Técnicas prácticas para comer con conciencia plena

Implementar el mindful eating no requiere cambios drásticos, sino la incorporación gradual de pequeñas técnicas que transforman radicalmente la experiencia de comer. La primera recomendación es eliminar distracciones durante las comidas: apagar el móvil, cerrar el ordenador y dedicar al menos veinte minutos exclusivamente a comer. Las investigaciones demuestran que comer sin distracciones disminuye la ingesta de alimentos y prolonga la sensación de saciedad porque el cerebro registra correctamente cuánto, qué y cuándo hemos comido.

La técnica EHVA ofrece un marco estructurado para desarrollar la alimentación consciente. La «E» de emociones invita a identificar si realmente tenemos hambre fisiológica o estamos recurriendo a la comida por aburrimiento, estrés o ansiedad. La «H» de hambre propone cuantificar el nivel de hambre en una escala del 1 al 10 antes de comenzar a comer y a lo largo de la comida, deteniendo la ingesta al alcanzar un nivel 6 (satisfecho). La «V» de velocidad recuerda la importancia de masticar lentamente, saboreando cada bocado. La «A» de atención sensorial completa el ciclo, invitando a usar todos los sentidos durante la comida.

La alegría de los sabores auténticos en enero

Uno de los descubrimientos más sorprendentes del mindful eating es redescubrir que los alimentos básicos, lejos de ser aburridos, ofrecen una paleta de sabores complejos y satisfactorios cuando los degustamos con plena atención. El dulzor natural de una zanahoria asada, el sabor terroso de las lentejas, la frescura de una ensalada de hojas verdes o la cremosidad de un aguacate maduro revelan matices que pasan desapercibidos cuando comemos distraídamente o cuando nuestro paladar está saturado por sabores artificiales intensos.

Enero se convierte así en una oportunidad para «resetear» nuestras papilas gustativas, permitiendo que recuperen su sensibilidad hacia los sabores naturales y sutiles. Este proceso de redescubrimiento sensorial transforma la experiencia de comer alimentos simples en algo profundamente placentero. No se trata de renunciar al disfrute, sino de encontrar placer genuino en lo auténtico.

Hacia una transformación consciente

El mindful eating en enero representa mucho más que una estrategia temporal de «desintoxicación» tras las fiestas navideñas. Es una invitación a cambiar nuestra relación con la comida de manera permanente, redescubriendo la capacidad innata del cuerpo para autorregularse cuando le prestamos atención. Combinar la alimentación consciente con el regreso a los alimentos básicos y menos procesados crea una sinergia perfecta que nutre todos los aspectos de nuestro ser.

En Superfuüd, entendemos que alimentarse bien es un acto de amor propio y respeto hacia el mundo que nos rodea. Por eso, cada plato está pensado para nutrir tu cuerpo con superalimentos en su mejor expresión, preparados de forma que conserven todas sus propiedades. Te invitamos a empezar este año practicando el mindful eating, visitando cualquiera de nuestros tres restaurantes en Madrid y experimentando cómo la alimentación consciente, equilibrada y sostenible puede transformar no solo tu energía física, sino tu bienestar integral.